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Volver a ti

August 9, 2016

 

 

Es común pensar que para estar en contacto con nosotros mismos es necesario recurrir a algo externo (que ironía no?) un ritual, algún lugar, determinada ropa o postura y aunque existen técnicas, momentos, lugares y personas que nos pueden apoyar para lograrlo, nada será más efectivo que hacer conciencia de ti mismo y tu intención por lograrlo: dentro de ti está el camino para encontrar  paz, armonía o esa esencia que estás buscando, sólo basta escuharte.

 

Regálate momentos de silencio, juega al observador, analiza tus pensamientos como si fuera un tercero el que te está contando la historia de lo que estás pensando y desde ahí, -lejos de los juicios y la culpa- sólo observando lo que sientes cuando escuchas tus pensamientos, podrás empezar a conocerte, a conectarte.

 

Otra parte importante en este proceso de centrarte en ti, es hacer conciencia de tu cuerpo. Esta semana hablaba con alguien sobre cómo muchos se definen como si sólo existiera de los hombros para arriba, porque para algunas personas su “ser”  es la mente y sus pensamientos y el cuerpo simplemente es algo que los acompaña mas no hace parte de ellos mismos.  Pondré un ejemplo para explicar mejor este punto:

 

Te ha pasado que eres consciente de alguna parte de tu cuerpo sólo cuando ésta se manifiesta a través de un dolor o una necesidad?  Así como cuando comes sólo porque tienes mucha hambre y si estás ocupado casi que se vuelve algo inoportuno, entonces comes rápido  para seguir la vida, las reuniones, el día a día pero no por que ya es hora de parar, de alimentarse y recargar energías; o cuando tienes un dolor en algún lado del cuerpo y necesitas buscar un medicamento de inmediato para callarlo y seguir…   y si tu cuerpo te está hablando?  hay muchos estudios que hablan sobre la relación de nuestras emociones y pensamientos con las enfermedades, basta solo con poner esa frase en el buscador e infinitos textos, autores, investigaciones saldrán a respaldar la teoría;  por lo tanto tomarte un medicamento solo por callar el dolor es desconocer  el valor corporal y las infinitas posibilidades que tienes para estar sano y en armonía.

 

Estos son algunos pasos que te servirán de guía y que practicándolos con constancia te ayudarán a conectarte contigo mismo:

  • Respira:  La respiración es la fuente de vida más grande que tenemos, es el enlace perfecto entre lo externo y lo interno, permítete respirar profundo, lento, siente como el aire te llena y como algo tan natural en nosotros puede cambiarnos el día. Ante un momento de ira, de miedo, de ansiedad, de alegría, de tristeza, de emoción: Respira, respira profundo y consciente y quedarás listo para recibir lo que necesitas: calma, ideas, tranquilidad, etc.

  • Confía en tu intuición: Nadie más que tu sabe lo que necesitas, así que tómate un momento para sentir, para hacer visible eso que tu vocecita te dice sobre un lugar, una situación, una persona; la intuición es un regalo que todos traemos y que si nos enfocamos en desarrollarla será la mejor compañía que podamos tener.

  • Escucha tu cuerpo: Si tienes dolor, date el permiso de sentirlo, pregúntate y pregúntale que te está mostrando, qué representa ese lugar del cuerpo para ti, hazte amigo de tu cuerpo y jamás tendrás que luchar contra el.  Eres de las personas que ante la enfermedad lo primero que hacen es renegar o pelear con sus cuerpos? la noticia es que esa rodilla, cabeza, pie, espalda etc.. también son tuyos, entonces no pelees contra ti; ámate, escúchate y agradécele porque si se manifiesta es porque necesita de ti.

  • Tu alimento es tu gasolina: es lo que te mueve, disfruta el momento de comer, ponle color a tu alimentación, agradece lo que entra a tu cuerpo que total es lo que permite que estés vivo, dale lo mejor en equilibrio y el resultado será inmediato: salud y bienestar.

  • Descansa lo suficiente como para salir a dar lo mejor de ti cada día: el sueño recarga, relaja y también es una forma de mostrar respeto por nosotros mismos; date el tiempo necesario, no más – no menos, cuida ese espacio donde duermes, sin saturarlo de cosas, sin llenarlo de discusiones o momentos negativos, es tu espacio, tu lugar.

  • Valora el silencio: si eres de las personas que no soporta el silencio y tienen que estar prendiendo el TV o la radio, pregúntate qué es aquello que no quieres escuchar?  tal vez a ti mismo?  No hablo de horas, hablo de instantes, de momentos de silencio para ti, como regalos de amor que puedes darte cada día para hablar contigo mismo.

  • Cuida tus palabras: lo que sale de ti resuena afuera y como si fuera un boomerang vuelve a ti sólo que con más fuerza;  entonces procura callar si sabes que eso que sale de ti pretende dañar a otro.

Por último aprende a sonreirte, a mirarte al espejo y valorar a esa persona, ese cuerpo que tienes al frente, que al final es el que te acompañará el resto de la vida.

 

Gracias por Leer.

 

 

 

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